Hoy quiero hablarles acerca del argumento. Mejor dicho, de cómo trabajo los argumentos de mis historias. Es probable que cada uno tenga su propia técnica para hacerlo. No hay un modo correcto de hacer las cosas, sino miles de formas distintas para lograr el mismo objetivo.
Compartiré con ustedes cómo trabajo:
Luego de que he encontrado la idea central que quiero desarrollar a lo largo de mi novela, intento ampliarla lo más posible. A veces, busco ideas que tengo sueltas (esas que andan rondando en mi cabeza o que he anotado por ahí, en algún momento, esperando usarlas alguna vez) y, si me parece que funcionan bien juntas, las introduzco en la misma historia (digamos que hago una especie de "ensalada". Por supuesto, tendrá que ser lo suficientemente coherente como para que dichas ideas parezcan pertenecer al mismo universo. Si no, no funcionará).
En ocasiones me he visto haciendo una especie de lista (punto por punto) con todas las cosas que quiero que ocurran en la novela. Y, una vez que las tengo (siempre pueden añadirse o quitarse más adelante), las uno con un hilo conductor (es ahí cuando invento el argumento, que constará de tres partes fundamentales: Introducción, nudo y desenlace).
En la introducción se presentarán los personajes y el ambiente en donde se desarrollará la novela. En el nudo tendremos los problemas y la tensión que resolveremos en el final. No es necesario que en la historia se planteen estos tres elementos, o que se den en el orden establecido. Podemos empezar, tranquilamente, desde el nudo o desde el final.
Nosotros acomodaremos los acontecimientos como mejor nos parezca, dependiendo de cómo queremos contarlos y del efecto que deseamos provocar en el lector. Pero debemos saber el orden cronológico de los hechos, para tener bien en claro las causas y consecuencias de todo lo que ocurrirá (según mi opinión, es mejor tener decidido el final antes de empezar a escribir; porque así lo tendremos en cuenta en todo momento y cada cosa que escribamos nos conducirá, irremediablemente, hacia él).
Para organizarse, hay quienes escriben la introducción, el nudo y el desenlace en párrafos. También se puede ir ordenando los elementos de la lista para ver en qué orden queremos que aparezcan, o hacer fichas con las escenas más importantes (si no les gusta improvisar).
Yo prefiero hacer una línea de tiempo. He descubierto que es lo que me resulta más fácil y práctico a la hora de ordenar los diferentes acontecimientos. La divido en varias partes y anoto en ella lo relevante (en especial, los momentos de mayor tensión). Lo anoto todo: cuando aparecen personajes nuevos, cuando hay alguna muerte, etc. Después, iré escribiendo los detalles y añadiendo cosas nuevas. Quedará como una especie de mapa del libro y, lo más importante, que ya sabré qué y cuándo sucederá.
Lo bueno de hacer esto es que nos guiará y en todo momento sabremos en qué parte de la novela nos encontramos. Además, se pueden ir cambiando las cosas de lugar si no nos gusta cómo va quedando. Es posible que nos ocasione un pequeño trastorno modificar algo pero, a la larga, queda mejor.
Los invito a comentar, y que me digan cómo planifican sus propios argumentos...
Saludos^^
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Hola preciosa!!!
ResponderEliminarMuy buenos consejos. la línea en el tiempo creo que es muy útil a la hora de escribir y tenerlo todo anotado.
Besos!!!
Hola, Raquel!!
EliminarCreo que facilita un poco la escritura o, por lo menos, la organización del libro.
Gracias por pasar por aquí, y por el comentario :)
Un abrazo!