Una de las primeras cosas que pienso antes de empezar a escribir una novela es: ¿Alguien la leerá? ¿Quién?
Considero que imaginar al lector ideal de nuestra obra podría sernos útil para saber el tipo de lenguaje que nos conviene usar y la clase de historia que vamos a desarrollar. No es lo mismo escribir para niños que para adolescentes o adultos. Sé que no es lindo clasificar nuestro trabajo; de hecho, a veces resulta bastante difícil saber a quién podría interesarle leer lo que hemos escrito.
