Oscuridad y luz coexisten en delicado equilibrio
dentro de
cada uno de los seres.
A veces, este equilibrio se destruye.
A veces, solo hace falta un pequeño cambio
para que la
balanza del bien y el mal
se incline
hacia uno u otro lado.
A veces, solo una de estas fuerzas sobrevive.
Incluso el ser más puro corre el riesgo de ser
corrompido.
Uno puede pretender inclinar la balanza.
Pero, al final, el destino es el que elige.
Y frente a él…
lo único que
podemos hacer es decidir quiénes queremos ser,
para actuar
en consecuencia.
El resultado dependerá de lo que haya en el corazón.
Este es el prefacio de La ciudad de los Sin Tiempo. La novela es la segunda parte de la trilogía de El Mensajero. Espero pronto poder subir la sinopsis.
Ojalá les haya gustado!
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